Primer Día

 Primer Día 

 

Una mujer se acerca a Emilio y acariciándole el brazo le comenta: --Buenos días, Don Emilio, ¿Qué tal se encuentra esta mañana? 

Emilio mira a la mujer y la pregunta: -- ¿Quién es usted? --. Soy su cuidadora Don Emilio, la que hace una hora le coloco aquí para que pudiera disfrutar las vistas --. A.…sí. Se me hace extraño todo esto --. Pues ya lleva cinco meses con nosotros, ya va siendo hora de saber por dónde nos movemos --. ¿Como se llamaba aquel monte? --. Aquel: Se llama el monte Arrieta, el que está al lado, se llama; el monte de Osma. Y toda la planicie donde estamos, se llama: La amara terra.  

-- Han hecho un nido una pareja de pardillos en medio de aquel rosal. ¿Puede llevarme allí? me gustaría verlos. 

--Claro que sí, no se le escapa ni uno.  

La cuidadora, cogido la silla de ruedas y le llevo al lugar que le pedía. Una vez en su sitio, Emilio se quedó mirando con una sonrisa placentera, viendo como el macho llevaba la comida a la hembra mientras incubaba los huevos.  

La recepcionista le pregunto a la enfermera --¿Que tal el calavera, sigue con sus pájaros? --. ¡Si! Dice que es la única vida que nace en libertad. Que su futuro es su presente y, por tanto, ¡No hay porque preocuparse! 

-- Pues razón tiene. No pagan hipoteca. 

 

 

A 500km de allí.  

--¿Te puedo hacer una pregunta?  

--¡Claro que sí! 

--¿Por qué le disteis cloroformo en vez de quitarle los ojos? 

--¿De qué serviría hacerlo? ¿Para que estuviera dándose golpes todo el día contra las paredes a causa de su alzhéimer? El cortarle la nariz fue la mejor de todas las ideas que se me ocurren para recordar todas las mañanas, lo que no tenemos que olvidar.  

¿Tu abrías asumido quedarte ciego por todo lo que hiciste? Seguramente no. En realidad, nadie. Preferirían morir primero. Pero él, lo tenía más que claro.  Lo que hizo, tenía un precio impagable, y tuvo los huevos de asumir todas las consecuencias hasta el final.  

Eso también se merece un respeto. Solo quería asustarlo por si se rajaba a última hora. Y aguanto hasta el final.  

Ahora, con los años que tiene y tal como está, creo que su deuda esta más que pagada. ¿No lo crees? 

-- Si... tienes razón. ¿Cuándo traemos al siguiente? 

-- ¿El de la trata de personas? Estará pasando ahora la frontera francesa en un arcón. Por la mañana lo tenemos en el trono.  

--¿Sabes qué?  Si Claudio no te hubiera conocido, todo esto sería impensable.  

-- Si. Claudio... pero también es gracias a ti, y a todas las personas que creen en una justicia más justa. Estamos a punto de meter en línea todos los documentos clasificados de la transición. 

Vamos a sacar el listado de jueces sobornados por hacer favores, y poner nombre a todos los políticos que han quebrantado la ley.  Después del imbécil este de la trata de personas. Sentaremos en el trono a uno de esos políticos, y comenzaremos a sacar listados y listados de colaboradores a través de internet. Desde prensa, justicia, empresarios etc... ¡Vamos a meterles tanta información que no la puedan asimilar!  

¡Vamos a saber quiénes son de verdad las ratas! 

-- Pues entonces... ¡A trabajar!


Agur.





∗ Agradezco este libro a mi paciencia. A poder terminarlo en las condiciones en las que me encuentro. A mi pasión por la escritura. A los 80 libros previos que he leído, tanto buenos como malos, para poder saber llevar el ritmo, y no pararme en la primera página. A mi maravillosa dislexia, la cual no me ha abandonado nunca. Al corrector de internet, sin el que sería posible que yo existiera.  

A pesar de todo, le falta estar terminado. Lijarlo como suelo decirle. Es un libro que me ha gustado leer. Escribir... ha salido solo a pesar de los obstáculos del día a día.  

Me faltan cubrir bien fechas y nombres. La idea nació de nuestro internacional cabrón: Billy el niño. El cual tuvo que morir de COVID para hacer justicia en un país que condecora a los torturadores.  

Ojalá nunca vuelva a ocurrir, y mucho menos esconderlo.  

Se lo dedico a todos aquellos que de una u otra manera, han pasado por las manos de estos psicópatas pagados por el estado. Y al igual que empiezan a salir los pederastas de las iglesias, deberíamos sacar a esta escoria de los cementerios, y de las actuales instituciones.  

Nadie es un buen hombre, un buen marido y un excelente esposo. Como he dicho en el libro, los cementerios están llenos de mentiras. Y esconderlas, sobre todo a los jóvenes, les hacen creer, que nunca estarán a la altura de lo que, en realidad, fue... un mal parido.  

Solo hay una verdad, y no es la del ganador.  

 

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