¡¿Pero quién escucha a un viejo?!
Y aquí estoy : abocado a la muerte como perro herido. Miseria que alimenta mi desgana ; mi abandono ; mi letargo. Y sin saber que hacer : busco con la mirada. Los años que pasaron y más : no volverán . Con mis carnes flácidas , cicatrizadas de estrías. Sin más recuerdos que las arrugas que ensombrecen mi alma. Y s in apenas presencia del niño que fui. Ya no queda nada. Ya no soy nada. Solo despojo. Amarrado a una silla en previsión de caída. Sin más visitas que el horario cumple de quien cambia mis ropas . Mirando estoy, una pare d vacía , en un pasillo en blanco. Se amarga la soledad de quien ya no puede cuidarse. De quien depende de otros para hacer de vientre. De quien llora a escondidas cuando las luces cesan . ¿Cuándo llega?... ¡¿Cuándo cumplo con el sacrificio?! ¿ Cuándo finaliza la prueba? ¿Porque esto era una prueba ?... ¡ ¿No? ! No se entiende de manera distinta ha b er pasado por tantas trabas ; tantos disgustos...